Mara Aranda; vibración alquímica


Early Music Morella 2018

Curso Transcendencia en la Música Tradicional.

Hace unos meses descubrí la existencia de EMM a través de un curso que impartía Mara Aranda de cantos tradicionales del Mediterráneo. Decidí preguntar a Mara si podía asistir al curso, ya que desde hace unos años atrás mi historia con la voz estaba reclamando mi atención. Me reconcilié con ella a través del trabajo en TARAFUL, programa de radio que produje/dirigí/presente durante tres largos años de satisfacciones y aprendizaje. Desde esa etapa intuía que había algo que explorar con ella y en los últimos tiempos de cambio en el enfoque artístico y estudio de las técnicas de danza/teatro, cada vez se me estaba haciendo esto mas presente. Así que en este punto contacte con Mara, para ver si encajaba en su curso alguien sin conocimiento previo de técnicas vocales o lenguajes técnicos musicales. Mi sorpresa fue mas que grata cuando Mara, cariñosamente me animo a asistir y me contó el enfoque innovador y arriesgado que tenia preparado para este curso.

La llegada a Morella en medio de una tremendísima tormenta de bolas de hielo, ya anticipó la maravillosa experiencia elemental que hemos vivido en el taller. Y uso elemental, porque de elementos reales se trata, la vibración de la voz en comunión que con los elementos básicos de la medicina tradicional china, campo que Mara domina.

Hablar del trabajo en la música (interpretación e investigación de repertorios) de Mara es tan sencillo como recurrir a su extensa discografía (20 discos grabados), sus colaboraciones con diversos artistas, sus conciertos, su presencia valiosa en el campo de las músicas tradicionales mediterráneas. Invito desde aquí, si es que alguno de los que me leéis, no conoce aun semejante monumento orgánico y rico en raíces y ramas, que busque entre su trabajo y disfrute con el.

Ahora viene lo complicado, hablar de la experiencia de este curso de canto donde he descubierto a la Mara alquimista.

El arte es una vivencia. Al igual que la verdadera danza comienza cuando acaba el movimiento, el canto, como bien he aprendido estos días comienza en el mas profundo de los silencios, el del agua negra contenedora. Cuando traspasas la línea invisible de lo predecible y trabajas en ti algo, guiada por alguien que vive el arte, el método pasa a formar parte de un segundo plano de recursos y el plano que toma protagonismo es la pura vivencia. La descarga viene desde canales que están ahí para todos, pero por encima de todos. Y ahí, es sencillamente simple, afinar voz, proyectar, hacerte oír y sobre todo ESCUCHAR. La escucha es el don que debe cultivar quien canta, igual que quien baila...que fácil y que complicado.

Atravesar las características de cada elemento, agua, madera, fuego, tierra, metal. Encontrar sus texturas, más o menos presentes en mi, mimetizarlas y abrazarlas, aun cuando ardían y pasarlas a voz y por ende a movimiento. Todo eso en una semana de convivencia con seis mujeres estupendas, con procesos de vida y de canto tan distintos y tan iguales, te hace diferente.

La alquimia de nuestras voces, a tiempo, a destiempo, las notas que casi ninguna sabia leer, pero si escuchar, la proyección de nosotras a partir de nuestras voces y si, si, algo de técnica, el corcho divertido, que si eres o no soprano, no se que de un lápiz...Y ponernos a cantar con Mara en su concierto llenas de miedo, pero llenas de emoción y cariño hacia ella, hacia su trabajo y sobre todo a lo que nos estaba haciendo vivir y viviendo con nosotras.

Así que de vuelta en mi ruidoso Vallecas, donde tan difícil me es conectar con el silencio del universo, siento aún esa vibración alquímica que me recorre y me descubro cantando en alto mientras camino, mientras friego los platos, o mientras observo la intensa vida de mi esquina de la gasolinera.

Gracias Mara, gracias compañeras de viaje Maite, Bea; Angeles, Sonia....


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 Danzas de raíz