Tránsito: Ad mortem festinamus (Madera1)


Morir, frares, nos convé,

mas no sabets la hora,

al menys una hora al día,

aquest món no pot durar*

ALQUIMIA: De la voz al cuerpo

Serie de vídeos grabados en el marco del curso Transcendencia en la Música Tradicional, impartido por Mara Aranda (Early Music Morella 2018).

Improvisaciones sobre el trabajo de voz y elementos que desboca en el movimiento.

LLevamos a penas tres días en Morella y la espiral espacio/tiempo en la que estoy me hace sentir que nunca estuve en otro lugar. Formamos un grupo variopinto en el curso, nos observamos con cariño y respeto y vamos acoplando nuestras energías, de la misma forma que vamos encontrando la manera de empastar nuestras voces. Empezamos con un para mi complicadísimo ejercicio de relajación de mandíbula, labios y boca en general donde podemos empezar a observar la textura de nuestras voces.

Hemos llegado allí cada una movidas por diferentes vientos vitales, artísticos y personales. Motivos que con el devenir de los días, vemos trenzarse, separarse e intercambiarse, en diferentes ocasiones.

Morella se convierte en un escenario de varietes. La gente del pueblo convive amablemente con los alumnos del festival y los visitantes. Urbanitas en busca de turismo rural o amantes de los pueblos pintorescos donde desconectar de los presentes pesados cotidianos. Estos últimos observan curiosos este ir y venir de lugareños y estudiantes de un festival que rescata músicas de tradición antigua donde se dan cita músicos y estudiantes de música, bailarines y luthieres venidos de diferentes partes del mundo. Todos trabajamos en los espacios del pueblo muy a la vista, es maravilloso sacar el estudio del arte a las calles, a los lugares públicos. Cotidianizar el deleite y compartirlo. Es un acto necesario de rebeldía en estos tiempos de arte ocioso que nos quieren imponer.

De profundis se ha convertido en un templo de trabajo y proceso. La sala nos reclama presencia y recurrimos a ella constantemente. La sala es una más de nosotras. Mara escucha a el grupo de una manera intuitiva y nos conduce del agua a la madera. Aunque nunca dejamos atrás del todo el agua, pero de eso hablaré mas adelante.

Generosamente, Mara, programa sesiones individuales de trabajo para tratar a cada una de una forma específica.

A mi me trabaja desde mis pies, duros, rugosos, curtidos de millones de horas de danza en contacto con el suelo, me habla de eso y también me habla de que soy madera.

Y hablamos del la rigidez del elemento en su parte negativa.

Empatizo con sus palabras ya que conozco bien la cabezonería rígida de una parte de mi naturaleza. Cuando intento evitar que ningún viento agite mis ramas, como si endurecerse evitase el propio flujo libre del aire, que al chocar con la madera contraída, la quiebra en vez de mecerla. No sufre el viento la ira enquistada de un ser de madera, sufre la madera al resquebrajarse y dividirse.

En mis etapas de raíz seca, la vida se torna insulsa, aburrida y complicada. No puedo evitar pensar en estos últimos tres años de crítica y juicio cerrado continuo, en mi trabajo en la danza y en mi vida. Mi autodisciplina con el estudio, por la buena causa de mejorarme en lo que hago, se llegó a convertir en un nudo de madera seca de frustración.

Talibán en la defensa de la técnica y en la crítica a el poco nivel que de ella hay en mi gremio tradicional-folclórico-oriental donde la forma plástica, aún en muchos casos, prevalece a un fondo rico y mineralizado. Y a las definiciones y etiquetas continuas que nos llevan obligadamente a tener que usar los vericuetos del oficio para que nuestro trabajo llegue. Sueño inconscientemente desde hace un tiempo en poder eliminarlas todas, poder ser solo yo y bailar desde ahí. Sin importar si fusiono, si coreografío o si bailo bellydance...Y me doy cuenta de que en esta etapa de enfado con el oficio me he separado de la danza y su esencia, libre y natural...Es tan sencillo ser orgánico y es tan complicado ser rígido y definirse. ¿que será de nosotros mañana, si nos aferramos a definirnos? ... si todo está en continuo cambio...

Decido grabar el vídeo del día en De Profundis porque me siento madera rígida y quiero velarla, quiero que la savia vuelva a recorrer mis rugosas raíces y que mi madera se vuelva ligera, ágil y flexible.

Se impone para ello una alegre muerte danzada. Así, me velo danzando frente al frondoso árbol de la vida que alguien pintó en el pasado. Dejo que toda madera muerta se desprenda de mi, se quiebre, se rasgue y vuelva a la tierra. Y como cuando desentierras una raíz en apariencia muerta y sigues oliendo la humedad en su zona pilífera apuntando un halo de posible vida, una esperanza renovada me recorre.

*A pesar del deteriorado estado de la letra, en el Contrafactum de Morella podemos leer "Morir, frares, nos convè, mas no sabets la hora" (Morir, hermanos, debemos, mas la hora no sabemos), que no es sino la adaptación en lengua valenciana, de la versión en latín de "Ad Mortem Festinamus" del Llibre Vermel (Libro Rojo) de Montserrat. La pieza "Ad mortem festinamus", es la versión musicada más antigua que se conoce de la Danza de la Muerte. La principal diferencia es que "Ad Morten Festinamus" está escrita en notación medida, y el "Contrafactum de Morella" está escrita en notación cuadrada gregoriana.

www.mara-aranda.com

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