Transcender a la bailarina


Con el pasar de los tiempos, el acumular años y vivencias...Me he dado cuenta, después de una etapa de mutación vital profunda, lo caro que sale la identificación salvaje con aquello que amas en la vida. Amar es maravilloso en cualquiera de sus manifestaciones, sin duda. Eso si, el amor es algo más que amar, el amor es el universo en el que habitamos y esa fuerza descomunal tiene que ver mucho más con existir.

Por eso amando y aún con la mejor de las intenciones a veces, erramos.

Yo amé intensamente mi oficio de bailarina, de proletaria de la danza, como he bromeado tantas veces, ay...las palabras y su poder...

Y en este momento de comprensión profunda, el gran misterio de la vida sigue oculto, pero a retales comienzo a entender de que va esto de bailar y pasa por dejar de identificarme con la bailarina que fui, que soy.

Transcender a mi bailarina es uno de los retos más complicados a los que me estoy enfrentando. Pero llegada a este punto o me transciendo o dejo de bailar y por ello he decidido hacer este exorcismo público.

Transcender algo es dejarlo ser tal y como es, o por lo menos, así lo entiendo yo. Dejar de esperar, dejar de identificarlo como tuyo, como parte de ti, aunque esté en ti.

Dejar de pensar como seria mejor, o todo aquello que quedo atrás y no se dio.

Transcenderme como bailarina es dejar de sentir la obligación de estar expuesta, de ofrecer, de estudiar...Dejar de sentir el miedo ante cada nuevo año, ante la falta de alumnado, ante el cambio de la relación aprendizaje/enseñanza que nos afecta a todos. Es dejar de enfadarse por lo injusto del oficio del arte, por ser mujer que madura con los años en una sociedad donde la madurez femenina esta mal vista. Es dejar de ocuparme con el deterioro de ciertas cosas, con la confusión que generan las definiciones que nos inventamos continuamente para hablar de lo mismo, para decir, ven a mis clases. Transcender todo esto, es para mi ahora, tan necesario como respirar y como querer seguir bailando. Cada nuevo año me permito pensar que quizá este es el momento que vemos como remontamos, como equilibramos energías, como el mercado deja de ser voraz y cada final de temporada, me doy cuenta de que ha sido un más de lo mismo.

La danza, el baile, bailar me ha dado, me da de los mejores momentos de mi vida. No se que pasará mañana, no se si saldrán mis clases, no se si querré volverme a poner los zapatos, cada día es una aventura es un gran interrogante últimamente. A veces cierro los ojos y me imagino en el teatro, en el pleno momento del directo justo en ese instante que comienzas a bailar cuando la luz se prende...puf....y todo mi cuerpo tiembla, Y siento que si alguna vez tuviese que renunciar a la posibilidad de esa emoción de esa apertura...no se que seria de mi. Menos mal que bailo, menos mal que he estoy dejando de ser bailarina, para danzar y erizarme la piel.

Imágenes de diferentes momentos que fueron especiales para mi, porque marcaron etapas y experimentos desde el año 2003 hasta el 2011.


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