MAKAN


El taxi va callejeando cuando salimos de Midan Tahrir para adentrarnos en las calles del centro, reconozco algunos lugares, pero El Cairo, ha cambiado, está diferente. El taxista no sabe donde está exactamente el metro de Saad Zaghloul, y yo no sé indicarle. Todo me suena, pero no conozco nada..Acabo de llegar a la ciudad después de 15 años, me he dado una ducha y he salido rumbo a Makan, hay concierto.

Callejuelas llenas de gente, las tiendas con gran parte de su mercancía expuesta fuera, gente atravesando la calle sin mirar esquivando coches; motos reptando y desafiando la gravedad, pitidos, pitidos y más pitidos...

Dios! cómo he tardado tanto en volver?!...y mi corazón comienza a latir.

Makan, Egyptian Center for Culture and Arts, lleva desde el año 2002 difundiendo, recopilando y documentando las distintas culturas de tradición folclórica de Egipto,

a través de sus músicas. Una riquísima tradición musical, cuyo origen se pierde en los tiempos de los antiguos egipcios, ya hay instrumentos musicales y danzas que están recogidos en los muros de los templos de los faraones; que se siguen usando y representando en la actualidad. Y cuyas influencias recogen tradiciones de distintas culturas y etnias desde el África subsahariana, hasta las tribus beduinas que cruzan los desiertos que pueblan el territorio egipcio y sus alrededores.

Todas estas influencias componen una rica tradición cultural, refinada, extensa y profunda, que caracteriza a este pueblo.

Egipto es un punto de encuentro, un cruce de caminos entre el norte de África y Oriente Medio. En sus músicas

y danzas se encuentran texturas de estas dos grandes regiones. Amalgamadas por siglos de historia y de intercambio, como foco de cultura, receptor de gentes, lugar de paso y en el último siglo, quizá, uno de los centros más importantes de la cultura árabe. Sí hay un ejemplo que ilustra esta idea, es la voz y la figura de la egipcia Umm Kulthum, que es considerada por todos los árabes allí donde estén como la voz de todo un pueblo.

Por fin doy con el lugar, una pequeña puerta con dibujos que me recuerdan a los dibujos de las casas de los peregrinos a la Meca en algunos pueblos de Egipto. Compro la entrada y pregunto por Islam, el chico con el que he estado hablando por e-mail. Muy amable me saluda y me acompaña dentro, hay mucha gente ya esperando para el concierto, gente muy joven, en su mayoría mujeres, pertenecientes a familias sudanesas, hoy actúa Salma Al-Assal, toda una figura para los que componen esta enorme comunidad de gentes de origen sudanés. Me siento cerca de donde están los músicos, el escenario esta integrado prácticamente en el espacio que ocupan las sillas del público. He visto muchas veces vídeos del lugar y ahora ya allí físicamente me siento como en casa. Todo el mundo se sienta, el concierto va a comenzar...

Makan se mantiene a través de los ingresos que obtiene con su programación semanal y con, de vez en cuando alguna ayuda económica, siempre desde lo privado. La importancia del trabajo de un espacio así, para la cultura tradicional de un país es clave. Ya que gracias a este lugar se está documentando y difundiendo una tradición popular que en algunas ocasiones está en peligro de desaparecer y en otras de quedar como algo meramente anecdótico relegado a pequeñas muestras en eventos y festivales locales.

Uno de las grandes aportaciones que este lugar está haciendo es lo relativo a la difusión y recopilación de el repertorio que compone la tradición del ZAR en Egipto. El zar es un ritual de sanación a través de la música/danza. Es una forma de vida, una creencia espiritual que transciende la religión. Es una manera de conectar con las partes más profundas del alma, aquellas que todos tenemos de alguna forma ocultas. El sonido

y el movimiento son desde tiempos inmemoriales vehículos de acercamiento y abrazo de aquello que no suele

tener explicación lógica.

Por medio de una Lila semanal (una especie de concierto que usa el repertorio zar, pero que no llega a ser ceremonial) a cargo de el grupo Mazaher, se está reactivando y manteniendo vivo este bello y potente repertorio, donde la presencia de las mujeres como músicos tiene un enorme peso, y que recoge tradiciones de las culturas animistas africanas, de las beduinas o de los gitanos de Egipto; Y que durante años sanó y congregó a miles de seguidores, en torno a las diversas hadras que se encontraban en todo territorio egipcio. Esta hadras son las congregaciones que se reunían semanalmente o mensualmente en torno a un zar guía, para celebrar

el ritual del Zar. En El Cairo, por ejemplo, podían encontrarse en cada barrio popular.

El Zar es para sus seguidores una forma de vivir la espiritualidad a través del respeto y la convivencia entre las personas y los múltiples panteones de espíritus (jinns) que pueblan lo invisible. Es una forma de sanar el cuerpo

y el alma.

Makan está petado, comienzan a colocarse

los músicos, tres hombre y tres mujeres.

Las mujeres se sientan y cogen los bendires, el sonido de una pequeña flauta lo inunda todo. Umm Sameh entra con el recipiente del incienso, y comienza a rociar con el humo a todos los músicos, con un gesto de cotidiana seguridad. Todos la observamos en silencio con un respeto que arropa lo que está haciendo, recita unos versos del Corán y comienza el viaje.

Su voz tiembla, hay una especia de vibración que se desprende de ella, que te penetra, no hay donde ocultarse, como un torbellino de agua salvaje, se cuela por todos los rincones.

no hay parafernalia, hay solo verdad. Y entiendo la fuerza del ritual, no hay glamour,

Es tan real como que todos tenemos un jinn aunque no queramos saberlo. Comienzo a llorar

Como todo lugar que profundiza realmente en la tradición, Makan también apuesta por fomentar la tradición reinterpretada en el presente., de la mano de artistas de las nuevas generaciones. Y acoge Nass Makan entre sus bandas, una selección de músicos más jóvenes que co-crean de la mano de artista de la tradición folclórica.

Nass Makan lo componen esta nueva generación de músicos que utilizan la música electrónica, y otro tipo de instrumentos de tradición no oriental, como el bajo eléctrico, el teclado..., gentes de Mazaher y de otras formaciones de música tradicional del Alto Egipto, que es quizá uno de los lugares del país con más fuerte tradición cultural folclórica. Muy parecida a la situación de nuestra Andalucía, la música de este sur está totalmente asentada y difundida en ciudades grandes como el propio Cairo, debido a la emigración, y a que las bandas de esta región son las que asiduamente recorren el país actuando en los diferentes mawlis (fiestas de carácter religioso que hay por todo el país).

Orquestas de baladi (música popular) que demuestran su maestría en el arte del mawwal, una especie de improvisación vocal donde el cantante demuestra sus dotes de voz, su ingenio y su conocimiento de la poesía. Bandas de mizmar (instrumento de viento egipcio que tiene un sonido muy parecido a la dulzaina) acompañadas por bailarines de Tahtib (arte marcial ancestral que de ser una exposición de lucha ha dado paso a una danza, que se baila/lucha con grandes palos hechos de juncos endurecidos que crecen el las orillas del majestuoso Nilo).

Nass Makan aglutina todos esos conceptos, y ofrece un sonido tradicionalmente contemporáneo.

Este neofolk del que se empieza a hablar ya en distintas partes del mundo. Y que se forja en torno a un código compartido por todos, independientemente de edad, formación, experiencia...El código de la expresión popular que te dice donde interviene cada parte, con que intensidad y con que finalidad. Un código integrado a base de escucha y práctica, un código difícil de explicar y fácil de comprender sí se sabe tomar el largo camino y darse el tiempo necesario del aprendizaje. Ese tiempo que requieren las cosas profundas que hablan de los eternos temas que nos importan, conmueven y que nos han agitado a todos los que componemos o compusieron la sinfonía de este extraño planeta que habitamos.

Encima de la escalera tengo una visión del lugar muy interesante y se escucha genial.

Nass Makan está montando un fiestón monumental. Umm Sameh despliega su sabiduría como de costumbre pero, hoy me está enamorando

Abd El Rahman Ballah, que comienza a desarrollar un mawwal.

Con una voz poderosamente rota, la boca me sabe a campo, me sabe a la tristeza profunda de aquel que no tiene nada, a la decencia del fallahi que emigra, y me siento muy cerca de esta tierra lejana a mis orígenes que me enamora hace ya muchos años. Me arrepiento de haber abandonado el estudio de la lengua árabe, ya que siento como está hablando de lo que ve y como acompaña la gente que jalea y aplaude, Umm Sameh coquetea, asiente, sonríe, e interviene. Y los dos se batén en un duelo de voces de una belleza absoluta. La voz y la palabra nos envuelven, nos hermanan, ya somos todos uno, acunados. No existen idiomas, orígenes, clases sociales...existe la emoción del momento compartido.

Para saber mas sobre Makan

www.egyptmusic.org

Este texto está dedicado a mis queridos amigos Kogii e Islam.

Parte del equipo de producción de Makan, que con tanto cariño me recibió.

Shukran awi!!!!


20 vistas

 Danzas de raíz