Arabidades: Suraya Hilal

LA POÉTICA DEL CONTRA-ESPACIO


En el concepto de heterotopía traído a la filosofía moderna por Foucault(1) se habla del contra espacio como un lugar real fuera de todo lugar, donde pueden estar representados aspectos en apariencia contrarios e incompatibles. "Por lo general, la heterotopía tiene como regla yuxtaponer en un lugar

real varios espacios que normalmente serían, o deberían ser incompatibles"(2)


La danza, heterotópica, yuxtapone continuamente opuestos, los bailarines trabajamos en contraste continuo, ahí en esa contra, contra-fuerzas, contra-tiempos, contra-corrientes, ubico el contra-espacio Hilal.

Contra espacio donde se yuxtapone la tradición arraigada con la mutabilidad de lo contemporáneo, mutante en esencia por que está ocurriendo y es por tanto experimental. Lo identificable en un tiempo/espacio concreto con lo atemporal sin espacio definido, África/Europa, Europa Mediterránea/Europa Central, oriente/occidente, rural/urbano. Todos esos contras, que no son más que partes de lo mismo, conviven yuxtapuestos en esta forma de danzar. Por ello el Hilal se puede disfrutar como danza no identitaria, es decir, que no define ninguna identidad nacional o regional, a la vez que disfrutarse y observarse en el contexto de las danzas baladi egipcias, no en vano los músicos baladi egipcios más reconocidos con los que Suraya Hilal ha trabajado, ven en su movimiento el aseel baladi (3).


La danza habla de lo humano y es lo humano lo que me mueve, me explica Suraya, por eso no considero el Hilal como una danza de identidad nacional, egipcia o árabe, sino un expresión que sale de todas mis experiencias con respecto al movimiento, desde el yoga, hasta la danza moderna, pasando por el baladi food(4) y la respiración sufí(5), es cada vez un ir más dentro de mi, más profundo.


Este viaje a las profundidades de esta mujer, nacida en Egipto, que ha vivido en EEUU, Gran Bretaña e Italia, donde ha gestado y desarrollado su forma y metodología de ver/entender/sentir la danza, este proceso repleto de desplazamientos, internos y externos, es palpable en su danza. Hilal Dance, va desde la tradición como contra/espacio heredado, hasta literalmente desaparecer de ella y se consolida en un lenguaje de los más personales y consistentes que existen en este momento en torno a la danza. Lástima que en occidente se siga entendiendo ciertos lenguajes emparentados a una tradición determinada solo en el contexto de lo,

mal llamado, étnico, enclaustrándolos en unas definiciones desde lo externo, que velan la posibilidad

de una mayor difusión en el campo de la danza en general y restringen también sus espacios de exhibición.


La tradición no era del todo buena para mi, por ello, la use como forma de salir de ella y ser yo.


La danza Hilal pone en movimiento la filosofía de vida de esta mujer, creadora, con vocación de universalidad, ciudadana del todo, la danza Hilal escapa de la tradición entendida como algo inmutable, estático, a la vez que utiliza la tradición como apoyo para impulsarse y construir ramas, donde todo ser que tenga necesidad

de movimiento pueda apoyarse, respirar y disfrutar de ese idioma interno, único en cada uno de nosotros.


El trabajo de Suraya a nivel escénico ha estado siempre ligado a una visión contemporánea, con puestas en escena sobrias, minimalistas que poco tenían que ver con la visión que en Europa se tenía de la danza egipcia hace algunos años. Fue pionera en abstraer del baladi/shaaby su esencia y ponerla al servicio de piezas, más cercanas a un concepto performativo que a una representación sobre diferentes aspectos de la cultura tradicional egipcia. Su pieza Spirit of the Heart fue en el año 1997 una creación valiente y arriesgada, ya que en ese momento no se concebía en el entorno de la danza árabe en Europa nada similar. Creo que el paso del tiempo ha revalorizado ese enfoque visionario donde la tradición no es el leitmotiv de la pieza sino un punto más de apoyo y búsqueda de un lenguaje abierto a multitud de interpretaciones, ligadas a la expresión interna de todos nosotros y no a unas pertenencias culturales determinadas. Es ahí, en lo abstracto donde encontramos esa poética del movimiento, una poesía austera en forma y rica en fondo y esencialidad.


Estoy muy agradecida a Spirit, esa pieza me dio mucho, aunque hubo mucho público al que no le gustó, porque venían a ver otra cosa... a la vez que otra parte del público salía encantada.


El Hilal es también una metodología de enseñanza, una metodología clara y concreta, con una parte de entrenamiento físico basada en diferentes técnicas que preparan el cuerpo para el vuelo que supone conectar con la pisada. La pisada como lugar común donde movimiento y sonido se encuentran para que la danza ocurra, la pisada horizontal que nos conecta a nuestra verticalidad y estimula los centros de poder expresivo que alberga nuestro cuerpo, que se relacionan entre si, con un sistema orgánico de energía que fluye a través de este, generada por ese caminar que utiliza el elemento básico, común a todo cuerpo, el cambio de peso.

Una metodología a caballo entre la enseñanza y la trasmisión que hacen del aprendizaje de este estilo, un camino intenso y lleno de bonitas sorpresas.


Este desarrollo de un lenguaje, personal y fundamentado, por la creación de contra/espacios honestos y sinceros que nos hablan de lo interno de un viaje individual a la vez que compartido, que nos invitan a construir cuerpos, me devuelve a las palabras de Foucault, la danza Hilal "está en el corazón del mundo, no tiene lugar, pero a partir de él surgen e irradian todos los lugares posibles, reales o utópicos"(6)


¡A la lima y al limón!*(cuestionario)


Nombre
Suraya Hilal
¿Cuáles son tus orígenes? 
Nací en Egipto y tengo también orígenes de Yemen. 

 ¿Han condicionado estos en tu forma de ver y estar en el mundo?,¿en qué?
 Si y no, mis raíces son muy fuertes, por supuesto, pero fueron raíces problemáticas. Amo a mi familia, son fantásticos