Cantadoras (parte I)

Actualizado: abr 4

Arabidades, paseos por lo árabe.


“Una paloma cantora vivificó con su canto

mis amores y la pasión en mi interior.

Es como si hubiera permanecido

un tiempo en su nido

enseñándole [el canto] ‘Ulayya Ben Ziryab.

Ibn ‘Ali al. Tubni



Las cantoras es un fenómeno cultural y social que se dió en la cultura árabe y más tarde en la islámica desde la época de antes del islam hasta finales del califato de los abbasíes. Aunque sus huellas quedaron presentes en la cultura otomana posterior y en ciertas formas musicales y artísticas hasta nuestros días.

Las qiyan (cantoras) eran en su mayoría esclavas aunque algunas de ellas también fueron mujeres libres o libertas después de haber sido o bien liberadas o bien haber comprado ellas mismas esa libertad.


Escribir sobre las qiyan se me hace una tarea compleja. Hay bastante información muy interesante, pero no quiero hacer de este texto un estudio, sino más bien un homenaje a una presencia de clave importancia en el desarrollo de artes como la poesía, la música o la danza dentro de la cultura árabo-islámica, en un principio y fruto de su contacto continuo con territorios cristianos, una influencia que se hizo sentir en toda la Europa medieval.

Un homenaje a esas de miles de voces y de cuerpos decisivos en la configuración, creación y difusión de lo que conocemos como corpus de la música árabe y sus danzas, además de su concepción escénica y de su enseñanza y trasmisión, desde la época preislámica (yahiliyya) hasta nuestros días, tanto en oriente como en occidente.

Las primeras cantoras de la yahiliyya se ubican en el entorno del ritual, cantaban para invocar la lluvia para las cosechas, o en ritos de tránsito o paso. Y estaban presentes en numerosas celebraciones y ya eran consideradas como profesionales. El contacto inseparable entre canto y poesía en la cultura árabe hace que estas mujeres tuviesen una relación directa con los poetas de la época, por ello son mencionadas y protagonizan muchos versos de los que se extrae la importancia de su presencia en la sociedad.

Con la nacimiento de islam se crea una élite de población ligada a las cortes de los califas. Los nobles y los comerciante fueron mecenas de poetas, músicos y otros estudiosos, y es en ese contexto donde se comienza a desarrollar con mayor consistencia está figurará de mujer instruida que en ocasiones y debido a ese contacto continuo con las élites sociales, económicas y culturales, tenían una presencia y un poder muchísimo mayor de que lo podía ser común en aquellas épocas. Y aunque parezca una contradicción la condición de esclavas no era excluyente de esa posición de cierto privilegio. Observado este fenómeno desde nuestra cosmovisión actual, puede parecer de igual modo horrible, ya que no concebimos el concepto de tener esclavos. Pero desde una cosmovisión medieval donde el cuerpo esclavo y su posesión era algo cotidiano, y aún siendo considerados meramente una propiedad y en muchos casos solo valorándose en base a su producción. Es una muestra de la complejidad y la contradicción que están presentes en cada etapa de nuestra historia como humanidad, como se establecen relaciones personales y una circunstancia negativa puede ser según que contexto una salida y una situación llena de privilegios.

Con una formación de alto nivel en diferentes materias que tienen que ver con las artes y las ciencias.

El esplendor de estas mujeres cantadoras, intelectuales, artistas, creadoras, difusoras, pensadoras y sabias en su mayoría se constata a partir de periodo abbasí. Los abbasies fueron la dinastia que se hizo con el poder del califato arrebatándoselo a los Omeyas y estableciendo la capital que antes estaba en Damasco, en Bagdad.

Bagdad fue uno de los centros del mundo en todos los aspectos, económico, militar, comercial y cultural, aspectos que como en todas las etapas de la historia están interconectándose y son unos consecuencia de otros a partes iguales.

Los esclavos y esclavas han existido siempre, el tráfico de cuerpos es una de las aberraciones mayores que sufrimos como civilización, eso es innegable. El cuerpo esclavo no obstante ha sido generador de numerosos actos ligados a la creación artística y la difusión de patrimonios y legados culturales a lo largo de la historia y a lo ancho del planeta.

Ese Bagdad abbasí centro de poder donde existían muchas clases de esclavos es el marco donde estas mujeres esclavizas que provenían de diferentes territorios, las tierras de Bizancio, o África entre otros, conformaron una especie de clase ciudadana respetada y altamente cualificada. Estas cantoras esclavas eran elegidas por sus facultades para el canto y el toque de instrumentos principalmente el laúd, pero también otros como percusiones o instrumentos de cuerda frotada. Y también por el arte de la oratoria, ya que su función era la del entretenimiento y eso hacia que fuese necesario un alto nivel de conversación sobre diversos temas. Poseer qiyan era en muchos casos un sinónimo de prestigio social y de riqueza, ya que alcanzaban en los mercados precios altisímos. Y es en este contexto donde alcanzan su esplendor profesionalmente tendiendo mucha presencia en diferentes ambientes del mundo en el que vivían, desde lo marginal hasta los círculos de los propios califas.


La música en el contexto arabe medieval hay que entenderla como poema recitado/ cantado, por lo que estas mujeres debían para poder desarrollar bien esta tarea musical aprender no solo música sino gramática, lengua, lexicografía, filosofía, y otras ciencias y saberes relacionados con el arte de la poesía y la música, que para los sabios, intelectuales árabes del medievo estaban todas ellas ínterrelacionadas. Eso ya nos habla de un colectivo de mujeres con unos conocimientos mucho mayores que la gran mayoría de la población que las rodeaba, si bien, en su mayoría no eran libres y eso es ya en sí una tragedia. Su posición social junto a los poderosos de la época las otorgaba un estatus alto a algunas de ellas. Otras eran mujeres de la nobleza que se habían formado en estos conocimientos con las propias qiyan, que eran en ocasiones de su propiedad, y también había mujeres libertas que bien habían comprado su libertad por el dinero y los regalos que recibían de los poderosos, dada la admiración que despertaban, o habían sido liberadas por alguno de sus dueños.



Por desgracia como mencionábamos, no todas las qiyan pertenecían a los entornos elitistas de la corte y sus aledaños. También había qiyan ligadas a los ambientes marginales de los espacios de diversión donde eran vehículos de entretenimiento sin más. Eso no tiene que ver ni afecta a la enorme formación académica que tenían y su importancia en la evolución y la transmisión del corpus poético y musical de la época, es el mismo. Pero su estatus social y probablemente sus vivencias, fueron seguro totalmente distintas.

Comerciantes, gobernantes, intelectuales poseían numerosas qiyan y con ellas ganaban prestigio. Su oficio se diversificó y además de cantar en fiestas y eventos, eran en muchos casos las encargadas de enseñar no solo a otras qiyan sino a otras mujeres de la élite social y también incluso a hombres que querían introducirse en el arte musical. Creándose asi conceptos como los conservatorios, academias de música donde se enseñaba, como antes decíamos, no solo lo relativo a la música sino todos los conocimientos necesarios para poder desarrollarla.

Lo que se denomina en lengua arabe adab y sería una especie de cultura general, por resumir brevemente un termino de enorme diversidad semántica, que englobaría desde literatura, ciencias, reglas de comportamiento...

Con la arabización y la posterior islamización de todo el área mediterránea las formas de vida orientales llegan de la Península Ibérica. La historia que se cuenta tradicionalmente como una conquista meramente militar en un principio, tiene también mucho de colonización cultural, una adopción de las formas de pensamiento, estudio, ocio, costubres...que llegaban desde lugares como Damasco o Bagdad. En la cultura andalusí fruto de todo lo lo anterior existen al igual que en oriente, numerosísimas alusiones a estas mujeres cantadoras en los poemas, textos enciclopédicos y tratados.

El músico Ziryab llegó de Bagdad con numerosas qiyan y en su escuela de Córdoba ellas eran encargadas de dar las clases, ya que estaban tituladas por tanto preparadas no solo para ser intérpretes sino para ser maestras. Enseñaban no solo a otras esclavas, sino a miembros de la élite social de la época hombres y mujeres y el contacto con nobles y reyes cristianos, que a veces utilizaban sus servicios en sus cortes, hace que su influencia llegase a las músicas que se hacían en otros territorios de la Península de confesión cristiana y de Europa.


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