La sabiduría del cuerpo folclórico

La divulgación de las tradiciones culturales corpóreas

entre la enseñanza y la transmisión.























Introducción


Este escrito pretende adentrarse en el complejo universo de lo corporal dentro de la expresión

folclórica ligada a lo ritual. Partimos para ello de esta definición general de folclore como

compuesto de los siguientes términos, folk (pueblo) y lore (sabiduría). Este conocimiento popular

está asociado a expresiones, cosmovisiones, vivencias y realidades comunes a un colectivo de

personas, vinculadas por diferentes factores que pueden ir desde la raza, el lugar de nacimiento o

alguna creencia concreta. Con carácter marcadamente anónimo e individual dentro de un marco de

lo comunal, el folclor caracteriza, define y expone el modo de ser de un determinado grupo humano.

Dentro del corpus expresivo que abarcan las folclores encontramos tradiciones de diversos tipos y

ámbitos, comidas, rituales, celebraciones, vestimentas...en este texto nos vamos a centrar en aquello

que consideramos corpóreo, entendiendo el cuerpo como un vehículo de expresión que genera

símbolos para lograr comunicar conceptos abstractos ligados a esas cosmovisiones mencionadas.

El cuerpo como vehículo que utiliza sus herramientas naturales para generar movimiento y sonido, con

los que después de un proceso largo y complejo crea las llamadas danzas y músicas tradicionales

que a su vez se convierten en expresiones culturales ligadas a lo artístico como último estadio.

La danza folclórica: “la expresión del movimiento rítmico-dinámico, cuya forma, mensaje, carácter

y estilo permite reconocer los sentimientos y costumbres de una comunidad y puede generar sentimientos

y actitudes de pertenencia e identificación”. (Milly Ahón, 2002). Es por tanto un lugar

que genera curiosidad no solo por los elementos estéticos sino también por su información

antropológica, histórica, social y cultural de un determinado colectivo. Es ahí donde comienza, desde

esa curiosidad, una necesidad de codificarla para ser transmitida, en primer lugar en su entorno

cercano (misma comunidad) y posteriormente fuera de ese contexto primigenio. Entonces comienza

otro periplo que lleva a plantearse dos vertientes la educativa y la escénica. Son estas dos en las que

como vehículo de aprendizaje y de difusión de conocimiento nos vamos a centrar.


El gesto: antes del repertorio.


Para explicarse lo que está pasando, hay que ir al antes, a aquel lugar donde comienzan a pasar las

cosas. El germen, una semilla que brotará con el tiempo y la naturalidad del proceso, y dará paso a

algo que más tarde tendrá definición, forma, código, jerarquía y reglas.

Cualquier expresión artística tradicional, entendido por tradición aquello que surge de un grupo

determinado de gente, en un contexto territorial concreto y de manera espontánea, y se mantiene vivo

en el tiempo siendo trasmitido por diferentes cuerpos y generaciones, no nace como un

arte, sino como una necesidad de expresión, basada en las vivencias individuales y colectivas de un

grupo de gente y sostenido por los numerosos estados y periodos cíclicos de la naturaleza, en los que

nos vemos envueltos y participamos a lo largo de la vida.

Desde el nacimiento, hasta la muerte, el paso de las estaciones, la lluvia, la crecida de un río, el

deshielo, la llegada de la menstruación... todo se celebra... y se celebra desde tiempos remotos, incluso

probablemente desde antes de que existiera la palabra, las lenguas tal y como las conocemos ahora,

y por supuesto, antes de que naciera la civilización que ahora conocemos con la creación de la

escritura. Todo se celebra por medio de rituales colectivos que utilizan un lenguaje de símbolos que

permite la abstracción de conceptos sutiles y concretos.

Esos rituales se cimientan en el gesto, sí bien el gesto es un movimiento normalmente ligado a las

manos y la cara, puede realizarse desde otros lugares del cuerpo. Así sí vemos a alguien caminando

en círculos pequeños cabizbajo, vamos a pensar casi automáticamente que está nervioso o

preocupado.

El gesto de caminar en círculos al rededor del fuego, el gesto de golpearse el pecho o la cara como

señal de dolor, el gesto de coger a mano de alguien cercano para acompañarle en su camino hacia lo

desconocido. El gesto expresivo como origen del movimiento ritual, el gesto que aporta todos los

matices necesarios para la comprensión sutil de algo, matices que en ocasiones, la palabra no puede

transmitir.

El gesto que en su extremo lleva al cuerpo a la producción de sonido, el gesto de juntar los labios y provocar

una vibración de las cuerdas vocales, la vibración alquímica del sonido humano que

antecede al canto, como consecuencia directa de la relación estrecha que tienen nuestras bocas y

nuestras manos. Imagínense, la cantidad de expresiones silenciosas que acercan las manos a la boca,

desde pedir silencio, hasta expresar sorpresa, o apoyar un dedo suavemente en los labios mientras se

piensa o se escucha...

Cuando el gesto sale de su propio espacio corporal y pasa a otras partes, la caminada ruidosa, o el

golpe o frote de una superficie... Crea otro de los elementos primitivos del ritual, el sonido rítmico

y/o cíclico que desemboca en la percusión o en la melodía. Así pues, desde el gesto, tenemos el

movimiento que creará las danzas, ligado al sonido vibratorio que creará las melodías y/o cantos, y

al sonido cíclico que creará los ritmos y los paisajes sonoros melódicos que contienen todo lo anterior,

contextualizando de alguna forma esos símbolos que contienen la información expresiva(1)



Cuestión de identidad


Cuando supe que en la pequeña comarca de Huelva de donde es oriunda mi familia, el Andévalo,

existían 17 danzas de carácter ritual casi conservadas como se bailaban hace más de 100 años y que eso se

debía al aislamiento de la zona hasta hace aproximadamente 30 años, cuando la construcción de

autovías y carreteras más seguras abrió la región a otras gentes.


No puede mas que sentir una enorme curiosidad por la relación estrecha entre aislamiento e identidad conservada.

He tenido la suerte de ver varias de esas danzas rituales(2), que son sobre todo de carácter religioso, y

no han cambiado ni una coma a lo largo de los años, ni en movimiento, ni en estructura, ni en

indumentaria. Y siguen siendo altamente respetadas por todas las personas que tienen un vínculo con

ellas además de cuidadosamente custodiadas por asociaciones encargadas de su trasmisión guardando

rígidamente una reglas. La trasmisión por ejemplo de la danza de las espadas (Puebla de Guzmán)

esta a cargo de la Hermandad de la Virgen de la Peña y solo se trasmite a niños que más tarde formaran

el cuerpo de danzadores que acompaña a la Virgen en su procesión anual. Por lo que no sería

estrictamente una enseñanza, sino un trasmisión basada en unas reglas de ejecución que corresponden

a una creencia tradicional y una cosmovisión particular que se vincula con la identidad. Las mujeres

del pueblo, incluso devotas de la virgen que pertenecen a la Hermandad, no aprenden la danza de las

espadas. Y sería probablemente un largo camino, en ocasiones lleno de obstáculos cambiar esa

creencia vinculante, y poder transmitir esa danza a las mujeres. Sería interpretado, con mucha

probabilidad como una ataque a la identidad tradicional de una comunidad.

Parte de la identidad que tenemos, tiene que ver con aquello que nos es conocido, aquello que nos

hace sentir cómodos y seguros. Sí alguien se casa en una pequeña comunidad de gente, lo más

probable que quiera celebrarlo según la forma que siempre vio hacerlo en esa comunidad, para hacer

participes a aquellos que le acompañan.

Los gestos recurrentes de cada pequeño núcleo de población desembocan en un lenguaje gestual

comprendido por todos los miembros, a través del que es más sencillo conectar con el estado o periodo

que se está celebrando y/o viviendo.

Por el uso continuado de estos gestos que se han significado se desemboca en movimientos repetidos

y codificados. Este gesto/movimiento tiene que ver con aspectos aglutinantes de las comunidades, los

oficios, las creencias religiosas, la manera de entender las relaciones sociales, la jerarquía... son

puntos de partida para la aparición de estos lenguajes. Cofradías, hermandades, colectivos diversos

aglutinan cuerpos que se entienden con las mismas referencias ya que son su realidad cotidiana.

El gremio de los herreros andaluces y el nacimiento de palo del martinete(3) en el flamenco, o el dabke(4)

de Oriente Medio, que nace desde el trabajo colectivo de pisar paja y barro para hacer casas, pueden

ser ejemplos de estos gestos cotidianos que desembocan en rituales expresivos sujetos a reglas

ejecutadas desde el cuerpo y más tarde en expresiones artísticas.En este punto es cuando el corpus de saberes corporales se constituiría en repertorios. Este conjunto de información memorizada para ser ejecutada se sujeta en el canto, la danza y la música, que sustituyen respectivamente a la palabra, el movimiento y el sonido, simbolizando todo aquello que se hace con estos. Así, los repertorios folclóricos se establecen y dan continuidad a diferentes identidades. Los pueblos, las familias, los núcleos de gentes, se apoyan en ellos para celebrar y

compartir la vivencia ordinaria y la extraordinaria y para sentirse acompañados. En este punto aún,

no existe el concepto de enseñanza, sino el de trasmisión. Tampoco existe la vocación escénica, sino

que la ejecución de estas manifestaciones expresivas está cerca al concepto de la performance(5),

entendiendo esta como una sucesión de acciones interdisciplinarias que se ejecutan en base al tiempo,

el espacio, el cuerpo y el artista que en el folclor seria entendido por toda persona que participa activa

o pasivamente en esta acción conceptual. Esta relación y presencia de todos estos elementos otorga

una fuerza y una fugacidad muy representativa de esta expresión y la acto de observar esta

combinación impactante es el punto de partida del interés que despiertan estos rituales en los ajenos

a una comunidad.


El repertorio como fin de la comunicación instintiva


El repertorio es el paso previo al arte.

La codificación del gesto de la que hablamos arriba comienza un camino de transformación que se

apoya en diferentes factores. Con la repetición y la experiencia que esta otorga comienzan a surgir

las diferentes especializaciones. El movimiento gestual inicial se convierte en un cuerpo de pasos,

como en un juego la destreza adquiere protagonismo y se hace necesario refinar las maneras, la gracia

al bailar, por ejemplo en las danzas rituales de cortejo garantiza una mejor conquista. Las melodías

se complican y se agudiza el ingenio en las letras/coplas para trasmitir también esos juegos de destreza

e inteligencia.

Cuando todo ello comienza a ser interesante a otros ojos, y comienza a salir del mero contexto

improvisado y local. Cuando se trabaja y se prepara entra la visión artística y comercial. Se comienza

a cobrar por mostrar aquello que antes se hacia consecuencia de un estado concreto, de un momento

concreto y de carácter intimo, aún siendo público. Y se comienza a preparar el como se muestra, es

decir entran otros conceptos ligados a la escena y a la difusión que ya tienen que ver con una

transmisión reflexiva, es decir con una enseñanza.

El caso de los primeros años del flamenco es muy claro, aunque el flamenco no es en sí un arte

folclórico, está compuesto de muchos de ellos y de otras expresiones rituales tradicionales ligadas

ambientes determinados, donde la convivencia y el intercambio entre personas de distintas

procedencias era común. El fenómeno de los viajeros europeos románticos (s.XVIII y XIX) a la Baja

Andalucía y la fascinación por estas tradiciones folclórico rituales que en ellos despertaban, dio paso

a un creciente interés por ellas de gente de fuera del entorno y comenzó su camino a convertirse en

el arte universal que es hoy en día. Esta curiosidad desde la alteridad hace que las visiones de todos los implicados cambien, la manifestación folclórica al ser mirada como espectáculo requiere

modificar ciertos códigos, añade elementos, da protagonismo a unas maneras frente a otras y se

dulcifica para poder ser comprendido por más personas.

Con todo esto, una parte de esa comunicación instintiva e improvisada primitiva se pierde, porque a

veces el momento espontáneo se fuerza para agradar a la audiencia. Pero se ganan otras cualidades

como un refinamiento, una variedad que genera muchas veces diversos e interesantes estilos que

surgen desde un tronco común y una destreza técnica que necesita de estudio generando escuelas y

lugares de enseñanza, metodologías...creando así industria en torno a ello. Se gana, también la

documentación y el archivo de diferentes formas, puesto que el interés llama a curiosos e

investigadores que recogen, documentan y archivan, esas expresiones autóctonas. Se crea la afición

y eso hace que independientemente de tu pertenencia e identidad puedas interesarte y conocer

expresiones de otros pueblos y puedas emocionarte con ellas. Este desarrollo quita en ocasiones

autenticidad, pero otorga eternidad y continuidad y una base para ser estudiado, fuera del contexto de

lo meramente antropológico. Ya que al convertirse el manifestaciones artísticas despiertan la

curiosidad por su significado y su ejecución. Y hoy en día, puedes, por poner un ejemplo, no haber

nacido en la Baja Andalucía y bailar por tangos de Triana(6) casi con la misma información que una

persona autóctona de esa barrio de la ciudad de Sevilla.


Danzadores

Cuando te especializas en alguna danza de tradición, bien sea un folclor o alguna danza que viene de

allí y está en un estadio evolucionado, pero no es totalmente considerada como "académica". El

ejemplo de la danza oriental o raqs sharky(7) podría servirnos, no es un folclor, pero se cimienta en

varios de ellos y tiene una evolución donde ha integrado movimientos y actitudes de otras danzas

como la danza clásica occidental, pero no está considerada dentro de su país natal, Egipto, como una

danza académica, ni está reglada ni regida por el concepto de los estudios oficiales en el marco de

instituciones a día de hoy. Hay a veces una separación entre el concepto de bailarín, formado

oficialmente y el de danzador.

Me gusta esa palabra para definir a los que bailamos desde la tradición y el folclor, porque el

danzador/a lleva intrínseca la esencia del ritual que se desprende de aquello que nació como tal,

aunque con la evolución haya perdido parte de esa esencia. Es por ello, que volviendo a esas danzas

rituales del Andévalo como ejemplo, sus interpretes, son conocidos como danzadores, y no son

considerados bailarines ya que fuera del contexto de su ritual danzado no tienen ningún contacto con

el arte del movimiento. Y esto ejemplifica también la diferencia entre transmisión y enseñanza, en

este contexto de la danza tradicional.

El aprendizaje que se hace por transmisión, es en mi opinión, un aprendizaje no reflexivo. No se

aprende algo para cuestionarlo, adaptarlo y utilizarlo según tu propia experiencia, si no que se aprende

para mantenerlo tal y como está en forma y fondo. Incluso en algunos estilos y modos de artes con

un desarrollo escénico grande, hay interpretes ligados a sagas artísticas que mantienen por generaciones lenguajes sin modificarlos. Eso no está reñido con el individualismo y el toque personal,

que dentro de un claro marco se puede dar. Aquí la clara transmisión se hace de forma natural, no se

estudia sino que se observa desde niños generalmente como los mayores ejecutan, se aprehende

directamente sin pasar por en aprendizaje ya que se es parte del ritual, en ocasiones, desde que se nace.

En cambio la enseñanza que surge como consecuencia del interés externo de estas expresiones

folclóricas, requiere una reflexión por parte del enseñante y del aprendiz, y es en ese marco reflexivo

donde se van desarrollando metodologías diferentes que buscan poder explicar conceptos abstractos

por un lado y cuerpos de pasos, ritmos, estilos...por otro.

Estos dos caminos de difusión de esta sabiduría de los pueblos que es el folclor, que a priori pueden

parecer paralelos pero no interconectados, son también en mi opinión, complementarios y están

ligados irremediablemente. Puesto que una enseñanza del folclor no puede desligarse de una

transmisión conceptual. Ya que en las artes tradicionales el contexto es casi la mitad del contenido

artístico. El tándem enseñanza/aprendizaje para ser completo debe sustentarse en las metodologías

que se apoyan en la reflexión, sin dar de lado una una integración de lo que está establecido como

código expresivo en cada lenguaje sin pretender modificarlo. Eso no quiere decir que después de una

enseñanza fruto de esta combinación que desencadenará deseablemente en un aprehendizaje, no se

puedan desarrollar en un posterior contexto de artes escénicas, innovaciones y apuestas creativas que

descontextualicen lo anterior y lo modifiquen.

La convivencia entre bailarines y danzadores en este momento es tal, que en ocasiones es confusa la

frontera, ya que la especialización del oficio, hace que la mayoría de las personas que trabajamos con

la tradición adquiramos otras herramientas que se encuentran en las escuelas.

Sí echamos la vista atrás y leemos acerca de los primeros bailarines reconocidos dentro de artes como

el flamenco o la danza árabe, la mayoría bailaba desde el instinto, sin apenas formación académica,

su formación y su desarrollo era en casi todos los casos fruto de la experiencia del trabajo frente al

público.


El nuevo código


Esta convivencia que encontramos en la danza, también se encuentra en la música. Y esto ha dado

como resultado la creación de un nuevo código, que ya no está basado solamente en la celebración

del ritual y la identidad compartida dejando a un lado estos conceptos para centrarse en la creación

del espectáculo. Por ello puedes bailar y tocar como se hace en una determinada tradición sin

pertenecer a ella, incluso hay personas que hacen un arte folclórico o tradicional de lugares en los que

nunca han puesto un pie, cosa que seria impensable hace apenas 60 años...

La creación de este nuevo código en ocasiones cambia la energía y las maneras, ya que se trabaja

desde la forma con mayor foco que en el fondo. La teatralización del folclore(8), hace que se de especial

atención a la coreografía y a la composición musical. Es contraria la idea coreográfica en un arte

improvisado que depende de un montón de factores que pueden cambiar según el momento. Aunque

la improvisación en el folclor es una gran coreografía creada tácitamente, sin una estructura visible y

en ocasiones detectable que se logra a través del conocimiento completo del código por todos aquellos

que participan, activa o pasivamente en ese ritual. Para poder trabajar desde patrones más previsibles

y por tanto mas adecuados para el concepto coreográfico, se recurre, a lo que a mi me gusta llamar,

la dictadura del ritmo. Desde el respeto a los patrones rítmicos percusivos, bailar o cantar solo desde

la acentuación rítmica, hace que la sutileza melódica y gestual a veces se pierda, ya que está sujeta a

una estructura mucho más concreta que a veces dificulta esos aspectos abstractos. Como ejemplo

pongo la dificultad que entraña bailar el cante en la danza flamenca, en contraposición a bailar desde

compás, es por ello que la enseñanza en mayor medida ha desarrollado metodologías de aprendizaje marcadamente ligadas al estudio desde el compás, dejando la sutil comprensión del cante para la

transmisión. El nuevo código posibilita el crecimiento de la afición y la expansión de aquello que es

tradicionalmente local, aunque sacrifique una parte de la esencia. El folclor se hace más universal y

se abre a diferentes grupos sin que el vínculo de pertenencia a una comunidad esté necesariamente

presente.


La vuelta al ritual.


Cuando al principio del siglo XX diversos creadores del marco del ballet y la danza clásica occidental

del Centro de Europa y Estados Unidos comenzaron a perfilar el gran cambio en la danza que supuso

la aparición del concepto danza moderna, la mayoría de ellos, entre otros lugares de inspiración, puso

su mirada en distintas danzas tradicionales-rituales, la danza medieval de la muerte, la cultura de los

nativos norteamericanos con sus rituales iniciáticos, la recreación de danzas de la antigua Grecia(9)...

La enorme ruptura que esto supuso no solo fue de concepción técnica y formal, con la

deconstrucción del movimiento rígido y absolutamente estructurado del ballet clásico, sino

que también fondo se modifico dando mayor presencia a lo esencial y sutil.


La situación política global en ese periodo entre dos guerras mundiales, la necesidad de una vuelta al

movimiento orgánico, fueron algunos de los motores que impulsaron la danza moderna en occidente.

En este marco, otros lugares del mundo con sistemas de gobierno dictatoriales, utilizaron las

tradiciones populares como nexo de unión nacional y propaganda nacionalista. Lugares como

Bulgaria o Rumanía usaron sus Ministerios de Cultura para fomentar la investigación y

documentación de músicas, danzas y atuendos tradicionales de cada pueblo perteneciente al país.

Esos estudios fueron exhaustivos, creando archivos de gran valor histórico y etnográfico. Además la

investigación era un incentivo para los artistas que aparte de interpretar también aportaban su

conocimiento en las tradiciones de sus lugares de origen, siendo recompensados por ello con una

posición más destacada dentro de la jerarquía de las formaciones artísticas a las que pertenecían.

En España, se crearon los Coros y Danzas(10) que usaban el repertorio folclórico de la misma manera

que lo anterior y además como ejemplo de buenas costumbre sociales de la gente. En estos entornos

se tornó importante la enseñanza y divulgación más allá de la transmisión de estos artes folclóricos y

se crearon en el marco de las instituciones lugares donde llevarlo a cabo. Actualmente en lugares

como Serbia, por ejemplo, se pueden encontrar asociaciones de kolo(11) en cada barrio de Belgrado y en cada pueblo, donde hay una jerarquía marcada en torno a la enseñanza y preservación de estas

danzas. Existen varios niveles por edad, desde el amateur hasta el profesional. Y es un punto de

reunión social entorno a esta enseñanza/transmisión de las músicas y danzas.


Esta convivencia de todos estos mundos (académico, popular, intelectual...) que en apariencia no han

estado relacionados ha creado un vínculo común entre expresión colectiva y arte. Es decir, sin saberlo

los creadores de la danza moderna, artistas contemporáneos, la mayoría con gran nivel técnico de

danza académica y otras artes y un enfoque intelectual buscaron en la forma natural del cuerpo y del

movimiento su liberación de aquello establecido y su expresión individual. Así mismo las gentes que

estaban obligadas a usar sus folclores ancestrales, como cárceles de imposición política, para

obligadamente sentirse parte de una nación, buscaron los mecanismos sutiles de escape, creando

espacios de expresión libre con juegos de palabras y actitudes grotescas en los movimientos que se

liberaban de la misma manera ante lo establecido.


La nueva creación desde la tradición; neofolk


En la actualidad podemos encontrar cada vez mas trabajos que parten de la base tradicional, pero que

llevan intrínseca una concepción contemporánea. Planteamientos escénicos que invocan el carácter

ritual y participativo esencial de los folclores. Espacios escénicos no convencionales, invitación al

público a ser parte de lo que ve. Energías encaminadas en mostrar aquello más esencial y de alguna

manera poner menos atención a la forma, aún dentro de un contexto teatral, para enfocarse en el fondo.

Se pasa de reproducir mediante decorados y vestuarios un entorno determinado en un escenario, para

luego bailar desde la pauta coreográfica y no desde la escucha. A construir espacios escénicos

evocadores, donde los elementos regionales o distintivos son más sutiles, pero donde la escucha

colectiva y la improvisación están más presentes(12)

Los que, como es mi caso, venimos de las danzas tradicionales y de las mal llamadas danzas étnicas(13).

Cuando buceamos en las herramientas que se llevan trabajando varias décadas en el lenguaje de la

danza/teatro,nos damos cuenta de que muchos de los mecanismos para trabajar la escucha dentro de

un grupo, no son más que las maneras tradicionales de estar en una celebración colectiva conociendo

el código.

Cuando me encuentro en laboratorios dentro de un marco de la danza contemporánea, y pasan cosas,

tales como emociones movidas o momentos trance. Me es fácil explicarme eso en términos

tradicionales y folclóricos. Es muy gratificante ver como el arte del movimiento se abre camino entre

dos mundos en apariencia irreconciliables. Y como la metodología de la enseñanza toma elementos

de la la transmisión para completar y poder alcanzar mejores resultados. Lo corpóreo siempre tiene

un carácter ritual y sutil. Una conjugación de los conceptos académicos, es decir, el estudio pasado por el filtro de la mente racional y la experimentación dan una técnica global. La técnica ejemplifica

así su significado en su máxima expresión y esos procedimientos y recursos que se necesitan para

ejecutar un arte se dan desde diferentes lugares y espacios corpóreos. Mente, espíritu, energía,

corazón, musculatura se ponen así al gran servicio del gozo de la danza.

En un mundo globalizado y mayormente urbano, como es Europa actualmente, quizá los nuevos

espacios de expresión colectiva y ritual, sean estos lugares donde se unen las personas para ver y

sentir algo, que denominamos arte. Quizá ahora parte de nuestra identidad no sea territorial, sino sutil,

como la pertenencia a ese tipo de gente que disfruta, apoya y participa de esto. Quizá los nuevos

patios de casa, praderas, o lugares de culto, sean estos espacios sagrados de libertad creativa, donde

todo es importante, lo que fue y el proceso que lo trajo hasta aquí.



Fotografías 1 y 3: Momentos de Mascaravila 2019.

Carnaval de Máscaras en la provincia de Ávila (España)

Fotografía 2: Estatua al danzador Villablanca (Huelva)

Autora: Patricia Álvarez


NOTAS:


(1) Valga este ejemplo de canto gestual. Morenica, canción tradicional sefardí. Los sefardíes (judíos de la Península Ibérica en la época medieval) fueron expulsados de ella y en su diáspora se llevaron sus cantos que han perdurado hasta nuestros días. Morenica- Coleccion Susana Weich-Shahak Malka Dyan, Orit Perlman, Mazal Ginni. Yaffa https://youtu.be/ZTH8WWaeP3Y

(2) Romería de la Virgen de la peña, 1964. RTVE. https://youtu.be/TWBIM8whUKk 5

(3)LA FRAGUA DEL TIO JUANE- CAMINOS DEL FLAMENCO MARTINETE. https://youtu.be/74U3ggKtYf

(4) Dabketna.com - Old Lebanese Dabke 1978 - Karkalla Group - لبنانية دبكة https://youtu.be/Qac1I8P40sM

(5) Performance in Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Performance

(6) Tangos de la Cava en Triana. https://youtu.be/bwc_pzvP3G4

(7) Raqs Sharqy. es la manera de definir en árabe lo que en occidente se conoce como Bellydance (danza del vientre). Actualmente existen numerosos estilos dentro de esta expresión artística. He elegido un vídeo de Fify Adbu una de las bailarinas referentes. Como representante del estilo egipcio en la época de los años 70, vemos en este vídeo la convivencia entre el folclor de este país y las aportaciones tanto en música como en movimientos de otros estilos occidentales.

Fifi Abdou . عبدو فيفي المعلمة https://youtu.be/1nUqK5wLiME

(8) Muchos ejemplos se podrían poner de esto. El trabajo del Ballet Nacional de España pordria ser uno de ellos. La danza clásica española se compone de escuela bolera y danzas folclóricas regionales y el flamenco.

La escuela bolera basada en la danza clásica surge en el s.XVII en el marco de los bailes cortesanos franceses e

italianos. Desde ahí se va conformando como estilo y es clave en la formación de lo que hoy conocemos como baile flamenco. Es por ello que el clásico español como estilo lleva intrínseco esa teatralización del folclor.

Electra: Emociones ligadas al destino. https://youtu.be/d9moML3xeDg

(9) Entre los muchos creadores que contribuyeron a la creación de esta danza moderna. Ruth St Denis me parecía especialmente apropiada para este texto. Interesada especialmente en la improvisación libre se inspiro en mitos y arquetipos para sus piezas. Su escuela Denishawn creada junto a Ted Shawn, gran pedagogo y estudioso de multitud de estilos de danza. Fue y es aun una referencia clave para la danza. Ruth St Denis in the 'East Indian Nautch Dance' 1932. https://youtu.be/T8mVKL4RHxg

(10) Inicio de los coros y danzas (la sección femenina). https://youtu.be/vlNiekJq8_s

(11) Danza tradicional grupal de Serbia que tiene numerosos estilos ligados a diferentes regiones. Esta declarada como un Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO. “El método de transmisión más común de las competencias y conocimientos pertinentes es la participación directa. Los bailarines de mayor talento motivan a los demás, infundiéndoles el deseo de aprender y mejorar su propia práctica. Los conocimientos vinculados a este elemento se transmiten también en el sistema educativo normal y en los conservatorios de música y danza.” Kolo. In UNESCO site. https://ich.unesco.org/es/RL/kolo-danza-folclorica-tradicional-01270

(12) Recomiendo la visión del espectáculo TOROBAKA. Galvan & Khan. https://youtu.be/L0sU671mIVg

(13) Esta definición de las danzas tradicionales se crea en el marco de occidente para definir las danzas que vienen de lugares de África y Oriente Medio, danzas africanas (sin especificar el origen), danzas árabes. Es una

generalización que surge en el marco del interés de estas danzas por personas ajenas culturalmente a ellas. En mi opinión, es una definición que continua con el fenómeno del Orientalismo, que se dio en los s.XVIII y XIX, cuando en la élite social e intelectual de Europa y EE.UU se despertó un enorme interés por la tradición popular de la zona Mediterránea buscando las huellas de ese imaginario, mitad mitológico, que era el Oriente.

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