La sabiduría del cuerpo folclórico

La divulgación de las tradiciones culturales corpóreas

entre la enseñanza y la transmisión.























Introducción


Este escrito pretende adentrarse en el complejo universo de lo corporal dentro de la expresión

folclórica ligada a lo ritual. Partimos para ello de esta definición general de folclore como

compuesto de los siguientes términos, folk (pueblo) y lore (sabiduría). Este conocimiento popular

está asociado a expresiones, cosmovisiones, vivencias y realidades comunes a un colectivo de

personas, vinculadas por diferentes factores que pueden ir desde la raza, el lugar de nacimiento o

alguna creencia concreta. Con carácter marcadamente anónimo e individual dentro de un marco de

lo comunal, el folclor caracteriza, define y expone el modo de ser de un determinado grupo humano.

Dentro del corpus expresivo que abarcan las folclores encontramos tradiciones de diversos tipos y

ámbitos, comidas, rituales, celebraciones, vestimentas...en este texto nos vamos a centrar en aquello

que consideramos corpóreo, entendiendo el cuerpo como un vehículo de expresión que genera

símbolos para lograr comunicar conceptos abstractos ligados a esas cosmovisiones mencionadas.

El cuerpo como vehículo que utiliza sus herramientas naturales para generar movimiento y sonido, con

los que después de un proceso largo y complejo crea las llamadas danzas y músicas tradicionales

que a su vez se convierten en expresiones culturales ligadas a lo artístico como último estadio.

La danza folclórica: “la expresión del movimiento rítmico-dinámico, cuya forma, mensaje, carácter

y estilo permite reconocer los sentimientos y costumbres de una comunidad y puede generar sentimientos

y actitudes de pertenencia e identificación”. (Milly Ahón, 2002). Es por tanto un lugar

que genera curiosidad no solo por los elementos estéticos sino también por su información

antropológica, histórica, social y cultural de un determinado colectivo. Es ahí donde comienza, desde

esa curiosidad, una necesidad de codificarla para ser transmitida, en primer lugar en su entorno

cercano (misma comunidad) y posteriormente fuera de ese contexto primigenio. Entonces comienza

otro periplo que lleva a plantearse dos vertientes la educativa y la escénica. Son estas dos en las que

como vehículo de aprendizaje y de difusión de conocimiento nos vamos a centrar.


El gesto: antes del repertorio.


Para explicarse lo que está pasando, hay que ir al antes, a aquel lugar donde comienzan a pasar las

cosas. El germen, una semilla que brotar