The queens of balady: Serhan&Dina

Arabidades, paseos por lo árabe.





“La danza oriental es un lenguaje.

Se puede repetir, pronunciar a la perfección,

pero si no se la conoce desde el interior,

con todo lo que transmite, de sentido, de historia, de cultura, de emoción y de tradición,

hay algo que se nos escapa.”

Dina

“Mi libertad en la danza”









Solo he visto una vez en mi vida bailar en vivo a Dina, fue en El Cairo en el año 1999, cuando estaba en el auge de su carrera. Su espectáculo, creo que era en el hotel Sheraton, costaba una pasta. Yo era estudiante de árabe en esa ciudad y no podía permitirme ese lujo, pero aún así me acerque al hotel y pedí por favor ver cinco minutos de su pase desde la puerta a la sala de fiestas, me dejaron. Y allí estaba ella, bailando y sonriendo, con esa mezcla entre iluminada y totalmente terrenal. No puedo decir que lo que sentí fue una emoción indescriptible, ya que estaba más pendiente de las miradas despectivas del maitre, que quería que me fuese lo más pronto posible, pero en ese momento cuando empezaba a estudiar danza oriental y el material que teníamos era tan escaso, todo lo que fuese beber directamente de una fuente era una especie de ritual necesario, profundo e inolvidable.

Han pasado 20 años, años de cambios sustanciales en el mundo. Cuando estoy escribiendo esto, el planeta se está enfrentando a una pandemia global que nos tiene a casi todos confinados en nuestras casas, llenos de incertidumbre, de miedos y de reflexiones...El bellydance, la danza del vientre, el raqs sharky o como lo queramos llamar, no sé si tiene mucho que ver conceptualmente con aquel de hace veinte años...


Es obvio el cambio en la manera de acercarse a las manifestaciones artísticas. El alcance descomunal de las redes, el exceso de información y la desvalorización de la misma y su consecuente repercusión en la dificultad, aunque parezca contradictorio, de profundizar en algo, la globalización de formas expresivas, la precariedad del oficio artístico...muchas de esas cosas influyen en como abordamos una interpretación y una apuesta profesional y vital. Y también influyen en los resultados. Dentro del bellydance vivimos por un lado un mayor crecimiento en concepto técnico que se ve en la aportación de otros lenguajes, pero por otro lado una frivolizacion que va de la mano en muchos casos de un sexualización y en otros una carencia de concepto contextual de esta danza ritual ancestral que está emparentada con manifestaciones expresivas y artísticas que llegan hasta la época de los faraones como mínimo...


¿Porque empezar esta serie de reflexiones escritas con este video?

Sencillamente, por esencial.

Tres grandes, Dina, Fatme Serhan y Tahtik l- shibbak.

Como decía El Principito, lo imprescindible es invisible y detrás de la sencillez del baile de Dina, detrás de su exuberancia en el vestir, de su descaro expresivo, detrás de todo ello, donde están las cosas que no se pueden ver, está la profundidad gestual de una parte de Egipto, que se contradice en si misma. Como el mismo pesonaje de Dina, que a priori podría parecer frívolo y es una mujer de enorme sensibilidad artística y sabiduría vital y gestual profunda. Yo soy muy de Dina! qué voy a decir...

Su danza es la sutileza exuberante de la madre naturaleza. Su escucha musical queda visible en su interpretación del mawwal, creo que a partir de Dina, todas las bailarinas, tarareamos mientras bailamos, como un paso más en la danza, como un gesto expresivo más, ese bailar tarareando tan suyo nos habla de una fuerte comunicación con el canto, y reafirma mi idea de que el movimiento provoca el canto antes que el canto provoque el movimiento.

Y es aquí donde entra Fatme Serhan una de las cantantes más famosa de baladí tradicional que ha dado Egipto, que representa esa tradición vocal del mawwal (la improvisación poética que abre las canciones) como pocos intérpretes. Sus grabaciones de Tahtil shibbak o Ala Warag eh son ya míticas, no solo para las bailarinas sino para todos los amantes de este género musical que es el baladí que surge en las ciudades, en especial en El Cairo, fruto de la emigración del campo a estas. Ese traslado de formas y maneras de música y movimiento y la convivencia con nuevas sonoridades desde occidente que se reflejan en la instrumentación (la introducción del el acordeón) da un espacio híbrido que se desarrolla en distintos ambientes, cabarets, bodas, fiestas populares...


Ver juntas a Dina y a Fatme enmarcadas en los neones de una grabación para fin de año de la TV egipcia, ilustra de una forma clara este espacio que se configura en la asimilación y la mezcla que se obtiene del uso natural de las cosas. Es la propia experiencia de la creación y la interpretación artística, que sale de la escucha de los interpretes que se adaptan naturalmente a públicos, influencias, tendencias, sin desechar aquellos lugares de donde vienen.

Lo tradicional siempre tiene un matiz de experimental, y como siempre digo, es una manera de acercarse al arte contemporánea y performativa ya que usa todo recurso que tiene allá en el momento presente que habita.



Disfruten de la magia!!












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 Danzas de raíz